domingo, 22 de julio de 2012

masacre de colorado

¿Alguna vez me imaginé entrar con un arma a un cine y matar a un montón de gente? No. Esa es la respuesta sencilla. Pero sí hice cosas con la plena intención de lastimar a otra persona, y no estoy hablando de alguien en especifico sino cualquier persona. Un par de veces en mi vida salí a la calle con la intención de buscar pelea, golpear a alguien hasta que su cuerpo ensangrentado yaciera sobre el piso. Pero entonces llegaba a la tienda, compraba cigarrillos y fumaba uno tras otro mientras intentaba conjurar todo mi odio y espantarlo de mí bocanada a bocanada junto con el humo. Lo que quiero decir es que entiendo la frustración, el odio, la soledad, la tristeza que habita a alguien que decide hacer algo como lo que ocurrió en el cine de Colorado, Estados Unidos.

Hay cosas que uno quisiera contar para poder decir: Hey, yo pude haber terminado así, matando gente desconocida para vengarme de toda la gente que me ha herido en mi vida. Pero no voy a terminar así, mientras me tenga a mi, mientras tenga amigos, mientras pueda creer en los actos de bondad desinteresados, voy a tener la fuerza para seguir asfixiando a ese Raul que hubiera podido ser.