martes, 10 de julio de 2012

Anotaciones parciales a un mapa impreciso, para un viajero curioso.



En la esquina superior izquierda del mapa puede usted, querido viajero, encontrar la ensenada a la que arribó el conocido explorador Reudecindo Bueno de Vaca, adelantado de la Corona y descubridor de la isla. Haga uso de gran precaución a la hora de desembarcar, asegurese de que el barco se mantenga a una distancia que no le acerque demasiado a los puntiagudos corales que podrían hacerle naufragar, pero lo suficientemente cerca para vigilarle –al barco– desde la playa e incluso desde el lugar donde decida asentar su campamento.  En toda la ensenada y en gran parte de la costa occidental de la isla podrá usted encontrar a curiosos animales descritos con gran tino, elegancia y frescura por Bueno de Vaca, quien se mantuvo durante meses catalogando  y nombrando cada pequeño animal de la isla, desde los gigantescos Melorrinos  hasta los pequeños cuberrojos, que se crían en las aguas estancadas y, para el ojo no entrenado, son fieles copias al carbon de los mosquitos.

La costa oriental, que ha de encontrarse hacia el lado izquierdo de su mapa, esta mayormente compuesta por suelo arenoso y por una tierra en la que apenas crecen palmeras, mangles y un pasto amarillento y reseco. Podría decirse incluso que es una región predominantemente costera. Justo hacia el medio de este flanco de la isla, hay una X demarcada. En  la Sociedad de Exploradores nos hemos intentado explicar el significado de esta marca durante años, y el estudio concienzudo de la bitácora de viaje de Bueno de Vaca nos ha hecho llegar a la conclusión de que fue él mismo de manera consciente el que agregó esa marca al mapa, con la intención de marcar algo. El qué no lo tenemos claro, bien podría ser una aldea de caníbales, el lugar en que el temido Careilus desova, o el lago en que Bueno de Vaca arrojaba sus detritus. 

Hacia el occidente, posiblemente el derecho en su mapa, podrá usted ver unas marcas onduladas que  podrían, o no, ser montañas. En este punto, la academia de exploradores no se ha puesto de acuerdo. Sin embargo nuestra experiencia nos hace sospechar que son elevaciones  de tierra de una altitud lo suficientemente considerable para que Bueno de Vaca las demarcara en el mapa, o bien, cuerpos de agua. El insigne explorador  era un talentoso navegante pero, como usted mismo puede observar por el mapa que ha comprado,  un dibujante y topógrafo bastante irregular, algunos incluso dirían atroz.  De tal manera que si el viajero recorre la isla hacia el occidente fácilmente podrá encontrar tierras más frescas, o más cuberrojos. 

Hacia el centro de la isla, un poco al sur verá usted dos números, "1" y "2" que bien podrían ser un 12. Sobre estas marcas es poco lo que dicen los diarios del explorador:

" Hoy, siguiendo el rastro de un octomano, animal de tamaño mediano, y extremadamente peligroso, de forma y características similares a las de un cangrejo común, pero fácil de diferenciar de éste para el ojo avizor por diferencias que sólo yo me sé, heme encontrado frente a frente con bizarra visión.  He decidido marcar el lugar, con el fin de que futuros exploradores sepan lo que yo."

Las anotaciones de Bueno de Vaca se detienen allí. Pero en la sociedad de exploradores estamos seguros de que algo muy importante debe hallarse allí, y que debe ser investigado a profundidad cuál fue la bizarra visión. Nuestras intenciones de investigar a profundidad los hechos, no han dado fruto, porque, en primera instancia, carecemos de fondos para enviar un equipo de exploradores hacia la isla.

El sur de la Isla está cubierto por niebla durante la mayor parte del día, y según las notas de Reudecindo,  está habitado por una extraña raza de animales parlantes parecidos a los centauros, con dos salvedades, la primera y más curiosa es que además de las cuatro extremidades inferiores equinas, tienen dos extremades inferiores humanas que nacen del lugar en que su lomo se encuentra con el torso humano, el cual –y esta es la segunda salvedad, nace en el justo medio entre la cabeza equina y la cola.

En esta zona, se recomienda no alimentarse de hongos o setas, pues incluso los comestibles tienen efectos altamente alucinógenos.