martes, 1 de mayo de 2012

Hey.



He sido flexible, toda mi vida.


Creo que lo mejor es propiciar siempre un buen ambiente, uno donde los otros puedan sentirse cómodos de decir lo que quieren y yo también. He sido flexible y esperado, cuando me has pedido esperar,  aunque lo unico que quería hacer era verte todos los días, fui flexible y paciente, te esperé, dos semanas, un mes, dos meses. 


He sido flexible y he entendido tus miedos y necesidades,  claro, no puedes terminar de salir de esa relación que tuviste, lo entiendo, lo entendí, tienes miedo de que tus amigos y amigas no me aprueben, lo entiendo, no soy una moneda de oro, y objetivamente, podrías andar con alguien más bello que yo, mucho,  soy comprensivo y paciente, puedo aceptar no conocerlos aún, no saber nada de tus padres. He sido flexible y amable, te he escuchado, he disfrutado al hacerlo, no me quejo; siempre fui amable,  pude comprender que me escondieras, que me abandonaras cuando te daba la gana y regresaras cuando quisieras, fui amable y estúpido.


He sido flexible, y he intentado entenderte, ver tus razones, buscar tus razones, inventar tus razones.  Me adapté al trozo de tu mundo en que me dejaste habitar, dejé mis cosas en la entrada, sólo llevé mis ojos. Fui flexible y me doblé sobre mi mismo para que pudieras acompañarme en ese rincón de tu mundo que era nuestro.


 Y cuando quise partir, aburrido, adolorido e insatisfecho, me dijiste quédate, y amable, flexible, paciente, comprensivo, me quedé. 


Volví a colocar mis ojos en su estante y sentado en mi rincón te llamé a mí, para oírte, para acompañarte, para tenerte conmigo. Y me dijiste de nuevo espérame, y pasó un mes, y dos meses y tres sin saber de ti. Y he sido flexible toda mi vida, me hice a la idea de tu ausencia, me acomodé a ella; pero estoy cansado de ser amable, de ser paciente, de ser un idiota, y sobre todo cansado de tu silencio. Así que renuncio, te devuelvo tu puto rincón, y un ojo, el otro me lo llevo ahíto de recuerdos.