miércoles, 10 de febrero de 2010

Guerras y Devastacion

Hace algunos años, le quede debiendo a mis lectores una defensa sincera, justa y lógica de el carnivorismo. Siempre he tenido muy claro que matar un animal para alimentarme de él o ella, no era un obstaculo para mi; sin embargo hice varios intentos de abandonar la carne, y todos los otros productos de origen animal. A mis lectores entonces les preocupaba el futuro de mi alma ( porque es sabido que todos los asesinos de vacas y sus complices vamos a ir al infierno)y por eso me decian: tienes en medio de tu alma la bondad y decencia propia de seres superiores, entonces por qué te sigues revolcando en el lodo de los carroñeros; has deseado ser vegetariano, nosotros te acogeremos en nuestras filas y ayudaremos a salvar tu alma si renuncias de una vez a la carne y sus productos.

Pense entonces en que quería defender mi punto de vista, explicar como en realidad es positivo que nos comamos los unos a los otros, y los otros a las hierbas. Y ayer, tras años de darle vuelta a la idea en mi cabeza tuve una revelacion. Como carne, porque de otra manera estaria poniendo a la economia de mi region; no, aún más, a la economia de mi país; incluso más, al estilo de vida occidental, e incluso me atrevería a decir que está en juego el futuro del mundo entero, si yo, ustedes, nosotros en conjunto, no nos sacrificamos por el bienestar mayor y comemos carne, pollo, cerdo y cualquier otro animal comestible que se atraviese en nuestro camino.

No voy a explicar mi punto en detalle, pero en resumen es el siguiente: sabemos que los humanos destruimos, y nos lucramos de esa destrucción. Los ejemplos sobran para explicar lo anterior, las guerras son increiblemente beneficiosas para la economía, la tala de los arboles en el amazonas es una fuente primordial de madera, que es uno de los recursos primarios más importantes, minar oro ha resultado perjudicial para el ecosistema en el chocó. Así pues he pensado que quizas la idea no es deshacerse por completo de la destruccion que causamos, sino simplificarla y hacerla sostenible. No sostenible en terminos economicos, aunque sospecho que la simplificacion redundaría en menos gastos y mayores ingresos finales, sino en mantener la existencia de esas cosas que explotamos.

Quiero decir que aparentemente nos gusta la guerra, y gastamos miles de billones de dolares anualmente en mejorar las armas que se tienen, en entrenar soldados, en prepararnos para una guerra que podría o no llegar. Y pienso, que tal si de hecho llegara todos los años entre mayo y septiembre, si se convirtieran en una especie de deporte mortal, transmitido por televisión, con colocaciones de producto, campeones que defienden su titulo. Partidos amistosos, etcetera. Pienso que tal vez las barras bravas lo han entendido, la guerra puede ser un juego, y aún asi, puede ser beneficioso.

No debemos dejar de comer vacas por que la unica razón por la existen es porque hay gente comiendolas. Si las dejaramos de comer, habría que controlar su poblacion por otros medios, como matandolas mientras duermen, y dejando que la mayor parte de su carne se pudra, porque no habría mercado para toda esa carne. Además los costos de mantener su poblacion baja con esterilizaciones sería prohibitivo, sin contar con el hecho de que su alimentación resultaría costosa, y el mercado de productos lacteos practimente dejaría de existir destruyendo así una de los negocios claves en el mundo. Igual cosa podría decirse de los otros animales comestibles.

Dejarlos en estado salvaje sería peor que matarlos de forma indiscriminada. Las vacas modernas carecen de la habilidad de sobrevivir a menos que sean cuidadas, y las consecuencias de la sobrepoblacion bovina llevarían a una mayor contaminacion de los rios, del aire, una completa destruccion de la capa de ozono, y un encrudecimiento definitivo del efecto invernadero. La unica manera en que podríamos eliminar de manera responsable a las vacas, es comiendolas hasta que sólo quede un carnivoro y una vaca. Y finalmente ambos desaparezcan de la faz de la tierra. Igual con todo, no creen que sería posible.