lunes, 9 de agosto de 2010

Estrellas

Así que aquí estamos de nuevo, uno frente al otro, mirandonos en silencio, y no es que no tengamos nada que decir, al contrario, no sabemos por donde empezar. Dejame empezar a mi, me gusta volverte a ver, y me pregunto si este es el mejor momento para encontrarnos, la vida ha sido buena conmigo en las ultimas semanas, más de lo habitual. Tengo una oportunidad encantadora de cambiar un poco el rumbo de mi viaje si las cosas salen bién, y ¿habría de ser así? Sabes que siempre he sufrido de humildad y egolatría en cantidades iguales, pero de verdad creo que tengo una oportunidad bastante buena para empezar a trabajar con Fernando Gaitan, tengo talento, inteligencia, habilidad y encanto; de todas formas me preocupa que otros aplicantes sean mejores que yo. Es posible, supongo, muy posible. Pero, ¿ te imaginas? Yo podría estar dirigiendo novelas en un par de años, y haciendo buenas series en una década o así.

Estoy feliz y emocionado por eso, pero también porque he conocido a gente maravillosa en las ultimas dos semanas. Me paso algo tonto y gracioso este fin de semana, fui a visitar a una amiga y ella estaba con alguien que yo no conocía, quien aparentemente tiene un profundo interés en la astrología, ¿quién tiene un profundo interés en la astrología hoy en día? Claro, que tu sabes que a mi esas cosas me fascinan porque usualmente llevan a recibir comentarios halagadores, del tipo: los libras son excelentes como parejas porque son un poco celosos pero no lo demuestran, son detallistas, considerados, buenos amantes y muy románticos (todo lo que refiere a nuestra incapacidad de decidir, nuestra inhabilidad para demostrar emociones y el hecho de que más o menos nos prostituimos por algo de atención, suelo ignorarlo), y la mujer me miró, y me dijo, vos ¿sos libra verdad? Y juro que jamás en mi vida había escuchado tantos comentarios posivos sobre mi signo que parecía fascinarle particularmente. Nunca hablar sobre las características de mi signo había sido tan... Tan reconfortante, desde ese momento me sentí recargado, como más seguro de mí mismo, más atrevido, más valiente, y el mundo me ha seguido el juego, todo parece estarme saliendo bién.