sábado, 29 de diciembre de 2012

Escrito melancolico

Era más de la medianoche, y ambos estabamos sentados en ese espacio circular en el que la muralla hace una L. Al otro lado, sobre la carretera pasaban dos autos, el que se dirigia a la izquierda era negro, pero el otro, que iba en la dirección contraria, era el mismo modelo de auto que posee mi madre, en el mismo color, y por un momento sentí una punzada en el estomago y me pregunté si habría pasado algo malo. Busqué la placa con mis ojos, y tú hablaste justo en ese momento. -No era- respondí.  -Qué no era- preguntaste sin cambiar el tono.

Te he mirado cientos de veces. Sobre todo, he observado con atención tu rostro. He visto la manera en que te tiemblan los labios cuando estas pensando, cómo alzas la ceja derecha cuando te provoca algo que acabas de ver, cómo se te dilatan las pupilas cuando miras a mis ojos, cómo te limpias los dientes con la lengua sin abrir los labios, cómo giras los ojos cuando no te escuchan, cómo frotas los dientes mientras duermes, cómo empujas unos lentes invisibles hacia tu ceño a pesar de que no has usado gafas en todo el tiempo que tengo de conocerte. Conozco tu rostro mejor que tú misma, y te estaba mirando en ese momento pero no pude reconocer tu expresión.

Lo cierto es que nunca he sido muy bueno leyendo a las personas, por eso ante la duda sonreí, tomé tu mano y te dije que la luna estaba hermosa. Tú sonreiste, y me dejaste sostener tu mano. Me sentía algo incomodo y esperaba que repitieras lo que habías dicho para darte una respuesta adecuada. -¿Sabías- te dije - que hay un momento en la madrugada en que el mundo se queda en silencio? Subiste la ceja derecha y me guiñaste los dos ojos, como haces cuando estás feliz. Supuse que estabas interesada y continué: -Hay un momento alrededor de las 3 o 4, en el que todo se queda en silencio, las olas se callan, los grillos escuchan, las voces desaparecen, todo lo que produce sonido deja de existir. Es un pequeño momento, puede durar un segundo o diez, pero en ese momento todo es posible. La vida misma se reinventa, y es posible que, si parpadeamos en él, abramos los ojos a un mundo distinto-. Pusiste tu cabeza en mi hombro y dejé que mis dedos jugaran con tu cabello.

Para cualquiera que nos hubiera visto pareceríamos una pareja de enamorados. Te quedaste dormida y te deje dormir, no porque me guste verte hacerlo, sino porque habías tenido un día largo, porque la luna estaba linda, porque no quería levantarme, porque la brisa, el olor del mar, el sonido de las olas y los carros pasando a alta velocidad me hacían sentir como en casa. - Ésta es mi ciudad- dije pero no me escuchaste. -Te quiero- pensé en decirte, y no hubiera mentido, te quería. Abriste los ojos y me preguntaste si habías dormido. Te miré y moví la cabeza de un lado al otro. -No- te dije - sólo descansaste un poco los ojos, no te perdiste nada.- Me levanté y te ayudé a ponerte de pie, sacudiste tu falda y bajamos.

Caminamos hasta tu casa. Sólo la mitad de las farolas públicas servía, las calles estaban solas y oscuras, pero la noche era clara y la luna brillaba, gigante y amarilla en medio del cielo. Me tomaste del brazo, y apoyaste de nuevo tu cabeza en mi hombro. No caminabamos rapido, pero bajé aún más la velocidad, no quería llegar. Habían dado ya más de las tres, pero caminabamos como planeando los pasos; izquierdo, pausa, derecho, pausa, pausa, derecho, pausa larga, izquierdo.  No sentíamos miedo, te pregunté por qué estabas tan callada.-Tengo sueño- dijiste -Pero quiero escuchar el silencio contigo-.  Cuando llegamos me llamaste un taxi y esperaste conmigo desde el otro lado de tu reja.

Tenías en tu mano la manija que abria o cerraba. Yo deseaba que abrieras y salieras, o que me dejaras entrar, pero la mantuviste cerrada hasta que llegó el taxi. No hizo un solo sonido al detenerse, y cuatro cosas ocurrieron al tiempo: oímos el silencio, alzaste tu ceja, abriste la reja y mis ojos se cerraron involuntariamente. -Me voy- te escuché decir.  -Yo me voy- te dije -Ésta es tu casa, tú te quedas-. Sonreí y esperé que lo hicieras tú también. No lo hiciste. -Me voy- repetiste, y miraste atrás con un gesto extraño. Entonces vi lo desnuda que estaba tu casa. - Te vas- repetí sin terminar de procesar lo que ya había entendido. -Me voy- dijiste por tercera vez. El taxi pitó y tus labios se movieron. Cerraste la reja, pusiste seguro y entraste a tu casa sin mirar atrás. Subí al auto y me quedé pensando si habrías dicho gracias.

martes, 25 de diciembre de 2012

De mujeres locas.

Resulta que desde hace un par de días estoy intentando recordar qué pasó en mi vida, más o menos, en los últimos 12 meses. Mi plan es hacer un cierre de año en el que tenga claro qué fue lo bueno, qué fue lo malo y qué lo feo de mi vida mes a mes. Eventualmente publicaré eso, pero en medio del ejercicio se me ocurrió escribir sobre las mujeres locas.

Mi prima, quien además es posiblemente mi mejor amiga ( sí, puede ser algo patetico que la mejor amiga de uno sea también familia, pero la verdad no me importa) me dijo hace una semana que ella ha hecho todo lo posible ( incluso un poquito menos (bastante menos, evidentemente) porque ella sabe que yo me he tomado el asunto con calma) para conseguirme novia pero que las mujeres que conoce no son mi tipo. Añade además que no tengo sólo un tipo, tengo dos: las mujeres locas y las muy locas( sus palabras (aproximadamente, creo) no las mias( aunque admitiré que es posible que algunas partes o la totalidad de esta conversación haya ocurrido sólo en mi cabeza)).

La historia es que revisando mi historial anual, y analizando el tipo de mujeres que me han interesado en los últimos 14 meses ( decidí iniciar mi investigación con mis recuerdos de noviembre y diciembre de 2011 para asegurarme de no dejar nada, ni a nadie, por fuera), debo decir que he llegado a la conclusión de que efectivamente me gustan las mujeres locas. O más bien, quisiera aclarar, el único requisito indispensable que debe tener una mujer para enamorarme es no ser aburrida. (bueno, eso y que cumplan con mi corta lista de condiciones ).

 Y no es que por ser aburridas no sean merecedoras de cariño. Su admirable simpleza no las hace menos amables, su ingenio llano no las hace menos dulces, su necesidad de vivir una y otra vez las mismas tres experiencias no las hace malas personas.Ellas son lindas aunque sean aburridas, y por eso las quiero, las aprecio y respeto; el problema es que me cansan con facilidad.

Me aburre inmensamente hablar con ellas porque reaccionan siempre con horror o una sonrisa educada y distante.  Me cuesta trabajo hablar con ellas, pero sobre todo me cuesta trabajo hacerlas reir, o más bien, aceptar que no se van a reir. Parece ser que las mujeres decentes sólo se rien despues de estar casadas, y aún entonces sólo tienen permitido hacerlo en privado.

Me cansa realizar con ellas siempre los mismos planes, en su presencia incluso me asusta un poco proponerles cosas nuevas porque sé que o se van a negar o van a recordarme todo el tiempo que no están disfrutando del cambio, que preferirían estár haciendo cualquier otra cosa.

Lo cierto es que quiero a las mujeres locas porque son animales salvajes, que nunca sé como van a reaccionar, porque me sorprenden, porque dudan y se dudan, porque se arriesgan, porque les importan cosas, porque aunque se construya una rutina con ellas, es siempre mientras tanto ( como la calma antes de la tormenta) es una rutina tensa de la que en cualquier momento puede saltar la sorpresa.

Me gustan las mujeres locas porque rien y lloran sin verguenza. Porque deciden dedicar su vida a cosas inesperadas y se comprometen al 100% por ciento. Porque si alguna vez volaste con ellas sabes que aunque quemes tus alas, te estrelles contra el piso a velocidad terminal, te envenen con muffins que saben a plastilina o te pierdas en medio del mar, siempre fue mejor acompañarlas que dejarlas partir.
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jueves, 20 de diciembre de 2012

Carta para dictar.

Querido lector o Querida lectora (dos puntos)


Asumo que sobreviviste al fin del mundo y que de igual manera lo hicieron otras personas (coma) o que en su defecto el internet está de nuevo funcionando(punto seguido) No estoy seguro de si considerarte humano (coma) humana o si eres otra cosa (punto y aparte)

Si eres otra cosa(coma) me gustaría que me adjuntaras una foto, un retrato o una descripción escrita de ti y tu raza a mi correo(dos puntos) rauljpadron@gmail(punto)com (punto)  Prometo revisarlo la proxima vez que tenga la oportunidad (punto y aparte)

Primero que nada (coma) quiero pedirte perdón por el desorden que dejamos en el proceso de extinción terraquea (punto) Pero (coma) aqui entre nosotros dos(coma) no estabamos del todo seguros de qué tan en serio era el anuncio de desalojo(punto) Imaginate que todos los años recibiamos uno nuevo pero nunca llegó la policia (coma) ni el dueño de la propiedad hizo acto de presencia (punto) Todo se quedó siempre en sólo amenazas y llegamos a creer (coma)con justa causa pienso yo (coma) que eran bromas que nos jugaban los niños del vecindario (punto y aparte)

Nos preguntabamos además (coma) y espero entiendas nuestro proceso de pensamiento (coma) que el dueño del inmueble se había olvidado de la existencia del mismo (punto) Nunca había cobrado arriendo (coma) nunca se hizo responsable de las goteras (coma) los desperfectos en el piso (coma) las variaciones extrañas de temperatura y humedad entre las diversas zonas de nuestra residencia (abre parentesis) lo que causó problemas de humedad, sabañones e inundaciones en algunos cuartos (coma) mientras que en otros el calor asfixiante produjo daños en nuestra piel y acabó con el jardín que tenía  instalado el inmueble cuando nos mudamos originalmente (cierra parentesis), y más preocupante aún (coma) había hecho oidos sordos a todos nuestros intentos de contactarlo para que hiciera las reparaciones necesarias (punto) En vista de lo anterior (coma) asumimos que la propiedad de la residencia había pasado a ser nuestra (punto y aparte)

No sé como funcionen las cosas a nivel planetario(coma) pero en mi país (coma) los residentes de una casa se hacen propietarios de la misma cuando se cumple un periodo de tiempo determinado sin que el propietario haya hecho acto de presencia o se haya hecho responsable del bienestar de los inquilinos(punto) Mi punto es que siento que fuimos desalojados (abre parentesis) o exterminados (no estoy seguro de cómo ocurrieron las cosas (cierre parentesis)  de manera intempestiva (coma) injusta (coma) violenta y probablemente ilegal(punto) Ahora (coma) yo no te conozco(coma) cuando tenga la oportunidad leere tu descripción o miraré tu foto y decidiré si me agradas o no (punto) Y porque no te conozco no tengo nada en contra tuya(coma) por lo que casi me atrevería a asegurar que me caes bien(punto y aparte)

Porque me caes bien (abre parentesis) por ahora al menos (cierre parentesis)  y porque muy probablemente yo ya no tenga acceso al planeta tierra(coma) quiero ofrecerte algunos consejos para residir en él(punto y aparte)

El primer consejo es que siempre lleves una toalla contigo(punto) Y no lo digo solamente por el gran numero de ambientes humedos que posee la residencia (coma) sino por que el techo tiene la mala costumbre de acumular humedad(coma) y en cualquier momento toda esa agua puede precipitarse sobre los habitantes sin dar aviso(punto y aparte)

Hablando de precipitaciones(coma)el segundo consejo es que debes tener cuidado al pasear por la zona norte de lo que nosotros conociamos como europa(punto) porque podrías preciparte hacia una muerte segura o al menos un chapuzón. Si necesitas ayuda para ubicarte puede escribirme a mi correo y te adjuntaré un mapa preciso(punto) Hay lugares en que evidentemente el constructor no midió bien e instaló piscinas de agua salada justo al lado de praderas montañosas (coma) no (coma) no instaló playas ni escaleras(punto y aparte)

El tercer consejo es que tengas mucho cuidado con los animales blanquinegros (coma) porque todos sin excepcion son asesinos despiadados (coma) cazadores infalibles y se ven muy tiernos en peluche(punto y aparte)

La cuarta cosas que quiero decirte es que (coma) si algunas de nuestras edificaciones aún se mantienen en pie (coma) me gustaría que hicieras una de dos cosas con ellas (punto) O bien que disfrutes de ellas (coma) caminalas con tu pareja (coma) tomate fotos (coma) intenta comertelas (abre parentesis) no estoy seguro de qué es lo que comes (coma) pero haz el intento (coma) a mí siempre me supieron rico algunas de ellas(cierra parentesis) y sientate en ellas a ver el atardecer (punto y coma) la segunda opción es que nos mandes todas las que encuentres a nuestra nueva dirección(punto) prometo que pagaremos contra entrega(punto y aparte)


Hablando de dinero(coma) nos gustaría saber si nos van a indemnizar por los inconvenientes que nos causó el desalojo (abre parentesis) o exterminio(coma) o ambos (coma) lo que sea que haya ocurrido con nosotros (cierre parentesis) y en qué medida(punto) Querido amigo (coma) no quiero que pienses que sólo me mueve el dinero (coma) no te escribí con la única intención de inquirirte por esta peliaguda cuestión(punto) Pero sí me placería en gran medida que averiguaras con el propietario cómo va ese proceso que seguro ya instauramos hace un tiempito(punto)

Sin más razones para extenderme y con la completa seguridad de que harás todo lo posible por solucionar nuestra problematica (coma) le doy punto final a esta amistosa misiva(punto final)


Con cariño(coma)

Raúl Padrón (abre parentesis) el de las gafas y el pelo desordenado(cierra parentesis)




martes, 18 de diciembre de 2012

Un poema tonto

Un día quise, creo,
tuve, al menos, la certeza de hacerlo
o al menos la sensación inequivoca de sentir algo cercano al amor.
Otro día, me perdí en unos labios
que recorría, lúbrica e indolente, con un dedo
una mujer, que oscura, compartía conmigo un trago.
En otro momento, quise querer
a dos ojos grises y a la mujer que nacía de ellos
y me jugué la vida por una sonrisa que nunca floreció completa.

He contraido el amor, tal vez
cómo quien enferma de gripa,
por accidente.
Lo he convalecido
por periodos cortos e intensos
en que quiero estar solo para no molestar.
He ido al medico,
de vez en cuando,
para asegurarme de que no es más que un resfrio
un pequeño desatino de mis defensas,
no una bronquitis, asma o tisis
sólo una pequeña indisposición temporal.

He contraido el amor, urgentemente,
como quien enferma de varicela.
Entonces ha florecido en mi cuerpo
le ha hecho inhabitable
las ausencias le ahogan,
le ponen nervioso,
y me he visto entonces recorriendo las calles apresurado,
buscando remedio para la comezón amorosa.

He querido sufrir del amor pausado
invasivo e incurable del oxido
de un amor que me corroa y cubra
que ponga la muerte frente a mis ojos
y me pida huir de ella.
Hoy no querría curarme de ti.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sabes cómo es esto. Te sigues haciendo preguntas y te sigues respondiendo cosas, y puedes seguir alegando que eres brillante. Que has seguido el camino del sol, de buscar la sabiduria, la filosofía, el sentido de la vida en los ritos mundanos, en la sencillez de los sentidos, en los placeres que son para siempre hasta que acaban. Pero de vez en cuando miras al otro lado, y tu yo mistico, filosofico, necesitado de misterio y de grandes verdades, te hala.

Sabes cómo es, te hace falta lo denso, lo pesado, las teorias, ese otro conocimiento, pero ya no sabes si eres capaz de sumergirte en él. Y eres feliz, en parte porque te has hecho liviano, pero ¿acaso no eras feliz antes? Quizas incluso más feliz que ahora. Tal vez, no estás seguro... Por ahora vas a leerlo a él, quizás luego le escribas, ¿es eso lo que necesitas? ¿otro guia espiritual? ¿otra figura paterna? ¿otro modelo en quien transformarte? Tal vez,  pero ¿hasta cuando? ¿Acaso llegará el día en que puedas contentarte con ser tú, y ya no necesites de una figura paterna que te apoye?

No sabes la respuesta. No sabes nada, y eso te inquieta.


lunes, 17 de septiembre de 2012

No me acuerdo para quien era esto. ¿Carolyn?

A veces esto de cambiar de vida se parece un poco a huir, y esta necesidad urgente de volar se parece un poco a tener miedo, a veces mi deseo de guardar silencio se parece a renunciar, a veces no estoy seguro de que entiendas, yo mismo a veces no lo hago.

Creo que toda mi vida soñe con volar, pasé años (posiblemente meses) orando todas las noches para obtener un par de alas, pero nunca las obtuve. Obtuve otra cosa, la oportunidad de irme, de estar lejos de esta ciudad, de destruir mi vida y obligarme a regresar como un reo. Los últimos tres años de mi vida no han sido malos, pero no han sido buenos, no he tenido esa sensación que tenía a veces de que era posible ser feliz, ahora tengo que contentarme con tener días decentes, con obtener pequeñas victorias que realmente no significan nada, y con huir porque tengo miedo. No siempre es malo, lo acepto, en ocasiones incluso puede ser bueno, pero cuando es malo se empecina es destruirme, en humillarme, en asegurarse de que me sienta como una mierda por un par de días, semanas o meses. 

Y quiero cambiar de vida, y por eso he hecho pequeños cambios, pero no dejo de pensar en lo que dejo atras, en las personas que he querido, o que he creido querer y pienso que tal vez me quisieron y que tal vez les hago falta, y me importa aunque no lo demuestre. 


La verdad es que no quiero buscarte, y he aceptado que si te vuelvo a ver alguna vez por casualidad, existe la posibilidad de que no me recuerdes o, peor aún, que sí lo hagas. Y quiero que sepas que si te herí, soy consciente de ello, y que tal vez me hayas perdonado, pero yo no me he perdonado a mí mismo.

jueves, 2 de agosto de 2012

Sobre narrar. Introducción a taller de narración


Hoy que iniciamos este taller de narración, quiero decir tres cosas que pienso son importantes:

La primera: Narrar es un asunto problemático, y siempre lo ha sido.

Les pido que se imaginen al primer hombre que vió un lobo, este hombre había crecido en un mundo en el que el lobo jamás había existido, ni su padre, ni su abuelo, ni ninguno de sus ancestros jamás había visto un lobo, ni ninguna especie de mamifero lupino. Así que este hombre ve un lobo y regresa a su grupo. Los llama, con gritos y gruñidos, y los lleva a la espesura donde ha encontrado al extraño animal. Pero el lobo, que goza de movimiento como todos los animales vivos -y este en particular, porque es vivo por partida doble, vivo por ser astuto y vivo por gozar del don de la vida-, es muy posible que haya huido para el momento en que regresa el hombre con su horda.

 Lo que sí hallan los hombres es un alce devorado a medias. Y el hombre que vió el lobo, Juanito -por llamarlo de alguna manera-, se ve obligado a describir al animal que ha visto. Y para hacerlo no cuenta con el refinado lenguaje que poseemos en la actualidad, ya que de hacerlo hubiera podido explicar, sin dificultades, que se había encontrado con un animal cordado vertebrado mamifero carnivoro canino; similar en todo a un perro cualquiera pero de complexión musculosa, mirada penetrante, colmillos afilados, propensión gregaria y gusto por la carne fresca.

Podemos asumir que Juanito Avista Lobos, como le conoce la posteridad, era un hombre sin talentos particulares para la imitación de animales, así que señala su cabello para decir que el lobo es un animal peludo; se arrodilla sobre el piso y se coloca en cuatro para señalar que es cuadrupedo, abre su boca de escasos dientes y busca entre ellos su propio colmillo para indicar que tiene algunos así pero aún más grandes. Tambien es posible que entre los escuchas se hallara un incredulo, alguien que dijera: -estás mintiendo, no existe tal animal- o peor aún: -Estás confundido. Obviamente es un animal que hemos visto. Es peludo, cuadrupedo y tiene colmillos, es claro que es un oso-. Incluso existe la posibilidad de que alguien, al escuchar la descripción de Juanito Avista Lobos dijera: -Eso es una jirafa o un jabalí-.

Y éste, es el primer y más grande problema de la narración, capturar con palabras, imagenes, movimientos, gestos, gruñidos, gemidos, y onomatopeyas más o menos fieles, toda la profundidad, variedad y peso de la realidad. La fotografía y su hijo, el cine, tienen cierta ventaja, porque son representaciones visuales fieles de la superficie de lo real. Con una foto o un video rapidamente capturados por la camara de su celular, Juanito Avista Lobos, hubiera podido mostrar de manera fiel a sus compañeros cómo son los lobos o la manera feroz en que varios de ellos derriban, asesinan y devoran a un alce. Lo que no hubiera podido mostrarles con una foto, ni un video, es la razón por la cual, durante el resto de su vida no volverá a entrar solo al bosque, ni por qué un rio caliente recorrerá sus piernas cada subsiguiente noche cuando los oiga aullar, ni siquiera por qué de repente siente más deseos de dejar cientos de hijos en esta tierra.

Una imagen o incluso una sucesión de ellas, es insuficiente por sí sola para narrar. De igual manera lo son las palabras, los movimientos, los gestos, los gemidos, los gruñidos y las onomatopeyas. Porque como veremos con Barthes en “La camara lúcida” la narración real va por dentro y depende en gran medida de quien escucha.

Segunda: Narrar es traducir(nos).

Toda narración es en cierta forma autobiografica, así como alguien que no ha visto un lobo no puede describirlo, quien no ha sentido amor no puede hablar de él, quien no se ha sentido traicionado no puede escribir sobre traicion; quien no tiene o añora tener amigos, no tiene nada que decir sobre amistad; quien no sabe de electrodinamica no es capaz de entender o describir como dos cuerpos pueden producir chispas mientras están bailando. Siempre, siempre narramos, explicamos, contamos, chismeamos, aprendemos, amamos, enseñamos, soñamos e interpretamos desde el mundo llamado “mí mismo”.

Somos todo lo que tenemos, todo nuestro marco de referencia, toda nuestra fuente de experiencia vital y al narrar somos nosotros mismos lo que narramos, pero para hacerlo debemos poner lo que tenemos dentro en una lengua común y limitada. Le llamamos día a cada día, y no hay una palabra especial que signifique: día de cielo azul en que se recibe una llamada de alguien querido y extrañado, o día gris y lluvioso en que se hiberna ante la chimenea observando a los leños despedir chispas como celebrando, ni dia en que se descubre que se está enamorado, todos son días por igual, y debemos confiar en que nuestro escucha, lector, interlocutor, televidente o gato (para los que hablamos con gatos), va a entender la diferencia. Así el narrador es como la persona atrapada en una isla desierta que, desesperada por contacto humano, lanza una botella con un mensaje al mar.

Como lectores, por otra parte, recibimos el mensaje en la botella. Pero donde el naufrago dice playa, es nuestra playa la que vemos; donde dice mar infestado de tiburones, son nuestros tiburones los que pueblan el agua;son nuestros colores, no los suyos, los que bailan en el cielo al atardecer que menciona; son nuestras monedas las que brillan, nuestra isla imaginada la que él habíta. No es su naufragio el que nos inquieta e interesa, es lo que leemos de nosotros en su historia: nuestro posible futuro, los seres que pudimos ser de tomar otras decisiones, o nuestro pasado, cuando nos sentimos, nosotros tambien, sobrevivientes de naufragios, aunque los nuestros fueran metaforicos y no reales.

Por eso, traducir, interpretar, resumir, explicar es siempre un inevitable acto de creación (re-creacion) y de traición. Es una traicion perdonable si nos contentamos con traducirnos, explicarnos, resumirnos a nosotros mismos. Pero es imperdonable, aunque sea igualmente un acto creativo, cuando pretendemos interpretar, traducir a los demás.  

Ese hombre, probablemente amable, inteligente y compresivo, que dijo a Juanito Avista Lobos: - oye, tal vez estás un poco confundido, es un oso. Podría ser una nueva raza, pero tiene garras, colmillos, es peludo y cuadrupedo. Tiene que ser un oso-, ese hombre probablemente pasó el resto de su vida pregonando que en el bosque de tal lugar, cerca de tal rio habitaban unos osos pequeños que podían correr más rápido que cualquier otro oso, no hibernaban en los días del frío y aullaban en la noche. Él fue un traductor, y también, quizás, la primera persona que narró historias sobre animales fantasticos.

Lo tercero y último que quiero decir es que espero que se diviertan, que de hecho logremos aprender algo, y que se atrevan a narrar y a narrarse los unos a los otros en todos los sentidos posibles.