sábado, 25 de febrero de 2012

Sassy Girl

Muchas veces he pensando en obligarme a sentarme delante de un computador y escribir en este blog porque me gustaba hacerlo, y me gusta hacerlo aunque ahora no esté muy seguro de que intento lograr con esto.

En este momento estoy bajando una película que no sé si tenga la capacidad emocional para volver a ver, Sassy girl. Que es una película romántica del 2008 acerca de como un hombre que tiene su futuro planeado se encuentra con una mujer que le desordena la vida, lo vuelve loco, y lo hace enamorarse de verdad por primera y última vez en su vida.

Es una película acerca de ser capaz de seguir adelante, acerca de curar el corazón, y la primera vez que la vi lloré. No creo que pueda volver a hacerlo, y no sé si quiero, quiero saber si desde que la vi por primera vez, me he curado. O si sigo esperando que un día cierta mujer me llame para decirme que quiere verme en el bar en que siempre nos encontramos, que estará sentada en ese rincón donde nos abrazábamos, bebíamos (uno al otro), fumábamos(como peces de humo ansiosos de volvernos nada) y amábamos (No se ella, pero yo me perdía en sus ojos, en su ombligo que intento rememorar y en cada una de sus palabras, era yo un naufrago perdido, y ella mi mar, mi faro en la distancia, mi punto de llegada y de salida). Lloré en esa ocasión porque la reconocí, y sentí de nuevo en mi pecho la aprensión de haberla perdido y saber, que el regreso es tan imposible como el olvido.

Quise entonces abrir la puerta y enamorarme, pero en todas las mujeres veo los fantasmas de las que ya no están. Me confunden sus olores, por momentos quiero llamarlas con nombres que quisiera no volver a escuchar o mencionar, pero entonces las miro, las oigo (a las mujeres reales) y todo se rompe, el velo cae, el hechizo caduca, pero cierro los ojos y ella, cualquiera que sea, permanece en silencio, y de nuevo lo veo, los rostros que no están. Pienso: es inútil, estoy cansado de las mujeres, que se repiten a sí mismas, todas similares a otras, los errores, las preguntas, la actitud.

Estoy cansado de las mujeres. Dime mi ángel, qué eres, cómo te llamo, cuando impondrás tu mano en mis heridas que no se cierran, cuando me coserás con tus dedos largos, cuando podré mirar mis cicatrices y decir sin que me duela: he vivido.

jueves, 2 de febrero de 2012

La última para Juana


Pienso en ti todo el tiempo.

Y no es que no haya vuelto a estar enamorado despues de que te  fuiste. Lo estuve, un par de veces más, a pesar del luto que quería guardarle a tu ausencia, y de las pocas ganas que tenía de reemplazarte. Pero te seguía pensando. 

Sobre todo pienso en las cosas que hice cerca de ti. Si decidiste no hablarme más, tus razones tendrías... Así que intento, objetivamente, observarme cómo tú lo harías. Me pregunto qué podría adivinarse de mí por las historias que te contaba, o por las pocas veces que hablé por celular en tu presencia, por lo que escribí. Pienso en cuanto podrías saber de lo que ocurriría en mi vida.

Y pienso en qué no vi, en que marcas en tu cuerpo pase por alto por mi falta de experiencia, en qué sombras en tus ojos no vi, en qué querías que aprendiera, en qué intentaste decirle a mis oidos sordos. Quisiera tener una memoria fotografica para volver a verlo todo, y saber qué salió mal.

¿Fue que te diste cuenta de que nunca voy a amar a nadie? o ¿de que era incapaz de aceptar que me quisieran?
Pienso en ti todo el tiempo, aunque todo el tiempo cada mes es menos, y cada vez recuerde menos cosas. 

Pienso en ti todo el tiempo, y me pregunto si alguna vez me recuerdas, o si ya soy sólo una gota más en el mar de tu memoria.

miércoles, 18 de enero de 2012

Mensajes anuales patéticos para Juliana desde 2009


    • 20 de agosto de 2009
      Raul Padrón Villafañe
          • hola

            Hey, probablemente no te acuerdas de mi. De hecho, yo probablemente ni siquiera te hubiera buscado en facebook si no fuera por una casualidad, que estudio con alguien que se llama así, y me pareció curioso y decidi buscarte para ver si seguias viva. Ni siquiera estoy seguro de que seas la juliana que creo. De todas formas, nada, me gusta tu foto, y me alegra que sigas viva o algo así. Suerte. Ahh y si ni idea, porque no eres la juliana que creo que eres, entonces, nada, soy un tipo raro y no me hagas caso. XD


  • 13 de noviembre de 2010
    Raul Padrón Villafañe
    • Pasaba a saludar. Tal vez sea extraño que uno busque a alguien que no ha visto en años, pero la verdad es que tu eres una persona genial, y de vez en cuando extraño las veces en que nos encontrabamos y hablabamos. Por eso te busco cada cierto tiempo, para saber si estas bien, si estas feliz, si tienes muchos amigos. Y ultimamente tengo la sensacion de que tal vez no es asì, quizas me equivoco, que carajos, espero equivocarme, y sòlo querìa decirte que a pesar de todo el tiempo, sigo deseandote cosas buenas, y que si un dia quieres hablar, aqui estoy para escucharte.

      Muchas bendiciones.

    • Hola,

      Siento molestarte, y no sé sí siquiera vas a ver mi perfil antes de no agregarme, o agregarme quien sabe. Quería pedirte perdón, si sientes que te acoso perdón. Si te enredo la vida, perdón. Y no sé que más decir, sólo que te quiero, que hice cosas estupidas porque era un niño, porque tenía problemas con el alcohol y porque, hey, no sabía como actuar. Tu eras esta mujer sencilla, divertida y misteriosa que un día conozco y me deja loco, y no sé, creo que hoy en día tampoco sabría que hacer en ese caso. Y sé que ese te quiero puede sonar como: Hey, chica, no te he olvidado, me gustas. Y no es así, te quiero porque cuando te recuerdo sé que te quise y que no tengo ninguna razón para creer que no te merecias mi cariño, y porque sé que sin importar que vueltas haya dado tu vida sigues siendo una buena mujer. Entonces sí, es un te quiero que debería sonar como: hey, uno no olvida a la gente genial.

      Admisiblemente es muy poco lo que sé de ti, y no me hago ilusiones acerca de eso, recuerdo poco de todo lo que hablamos, y asumo que has cambiado, has crecido, has vivido. Y me gustaría conocerte, hablar, así sea otra vez por correo. Si no quieres, es comprensible, sigo siendo extraño, terco, complicado y una especie de fracasado, pero mi mamá dice que soy gracioso, creativo y amable (lo de "Mi mamá dice..." se supone que es un chiste).

      No sé que más decir, sólo que pase lo que pase, no creo que este sea el ultimo mensaje que te mande. Aunque en otros mensajes sí te haya dicho que sería el ultimo. Y que fuiste y eres aún, a pesar de todo, de mis personas favoritas.

      Nota: Entiendo que tal vez estas casada o tienes hijos, me alegraría por ti si ese es el caso. Y no cambia en nada mi intención de conocerte, sólo que en ese caso tambien me gustaría saber de ellos. En verdad necesito saber que existe gente en el mundo con la que pueda hablar de manera honesta. En verdad necesito saber de ti

martes, 17 de enero de 2012

Toda mi vida he querido ser un ángel.

Imagino que has visto "el día de la marmota", esa película en que Bill Murray vive cientos de veces el mismo día, 2 de febrero. Hay algo que me parece maravilloso de la película, y es que nos hace preguntarnos: Yo qué haría si no hubieran consecuencias para mis actos. Recuerdo que hay un niño que cae de un árbol, al que Bill salva todos los días. Si el niño se cae podría partirse la columna, o un brazo, o desnucarse y morir, o de pronto no le pasa nada. Bill podría dejarlo caer, pase lo que pase, se volverá a despertar el 2 de febrero, pero él sigue insistiendo en salvarlo. Y hay un momento en la película en que el va por el pueblo salvando gente, ayudando, siendo generoso, divertido, amable, haciendo una diferencia. Y eso quisiera hacer, y no es fácil, porque me encanta ayudar, pero a menudo las personas intentan aprovecharse. Yo lo sé, las dejo aprovecharse, o no. Si se los permito es porque sé lo que quieren y me nace hacerlo realidad. Pero a menudo me pregunto si hago una diferencia, si la gente aprecia mi amabilidad, y aunque me duela aceptarlo, no lo creo. No siempre.

Y antes no me importaba, podía ir por el mundo haciendo el bien sin esperar nada a cambio, y no sólo porque entonces estaba menos preocupado por el dinero, sino porque me sentía mejor conmigo mismo. He descubierto en las ultimas semanas que me odio. Puede ser una palabra muy fuerte, pero es cierta. No es que no pueda admitir todas las cualidades que sé que tengo, pero detesto verme, detesto existir, detesto pesar, sentir, oler, detesto estar quieto, y cuando estoy afuera me siento ridículo, fuera de lugar, como si fuera algo que apestara el lugar donde estoy. Puedo hacer chistes y la gente ríe, y me digo: ríen conmigo. Pero hay cien voces en mi cabeza diciendo: es de tí, idiota.

Me siento bruto, estoy convencido de que la gente me sigue el juego, de que el mundo es como una gran cena de idiotas. Una de esas fiestas en que invitan a varios idiotas para burlarse de ellos, y se les sigue el juego. Me odio y asumo que la gente apenas me soporta. A menudo entran a mi vida, y luego se van, sin decir nada, sin explicaciones y me joden, porque evidentemente es mi culpa por ser idiota, por ser feo, por ser gordo, por creer que van a hacer algo más que soportarme, por creer que tengo algo que ofrecer, por no tener presente ni futuro, por no haberme matado cada vez que planee hacerlo.

Y ahora de verdad necesito sentirme apreciado, querido. Y lo chistoso es que no lo siento, y podría seguir escribiendo, pero no quiero quejarme de mi familia, sólo decir lo que siento.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Algo que quiero que lean en mi funeral.

No es fácil saber que decir porque estoy muerto. Sólo quería asegurarles que probablemente me morí de una manera tonta, y me dio risa. Así que no se sientan mal por mi fallecimiento.

Sobre mis planes actuales: no planeo volver, a menos que sea obligatorio; si existe un cielo, espero que el arriendo no sea muy alto y pueda conectarme a internet o algo así, y si tengo que irme al infierno, bueno, siempre quise visitar india, y ambos son calientes, superpoblados y las mujeres estan buenas. Entonces, mi futuro no puede ser tan malo.

A mis amigos y amigas quiero decirles que probablemente voy a hacerles falta, a mis padres, sé que no fui un muy buen hijo, pero estoy seguro que Hitler fue un buen hijo y miren todos los problemas que causó.

A mi pareja, carajo, oye que mal que me haya muerto ahora que estás en mi vida, estoy seguro de que me brillaban los ojos cada vez que hablaba de ti, que hablaba contigo hasta cuando hablaba solo, y que espero que esto de que me haya muerto no te impida encontrar a alguien chevere con el que compartir el resto de tu vida. Una cosa, no dejes que te entierren conmigo, porque luego tu nueva pareja va a querer que lo entierren contigo, y los tres terminaríamos muy juntos y apretados en un espacio pequeño,y dado que ambos nos hemos acostado contigo, podría haber silencios o miradas incomodas; digo, es posible, si no ocurrió entre tu y yo, bueno, igual podría ser raro.

Ahora, si no tengo pareja, espero que el anterior parrafo sea leido de todas formas, por si alguna de mis admiradoras decide que quiere que la entierren conmigo.
A mi gato. Miau! miiii! lamido de pata derecha.

Y bueno, este... no sé, pues espero que la pasen bueno, y cuando me visiten no me lleven flores, mas bien llevenme coca-cola, o te helado, pero asegurense de que ambas cosas esten heladas cuando las derramen sobre mi tumba. Así saben mejor.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Poema

Al final del viaje en autobús
solo descenderás
como solo ascendiste
descubrirás, entonces,
que cada frase que atrapaste
y pretendiste tuya
pertenecía en realidad a otro.
Aprenderas, al mirar el bus partir
que tu espacio ya fue ocupado
que eras reemplazable.
Sabrás que el viaje fue un juego,
nada importaba
ningun lazo, ninguna promesa
que nada se rompe ni acaba
porque nada es real.
Te encontrarás entonces en tu destino,
un lugar desconocido,
y hallarás a tu lado a tu compañera,
tu unica compañera,
tu soledad.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Una mujer que me encanta

Me encanta leer a una mujer que vive y reflexiona su femineidad como una afirmación. A una mujer que se niega a sentirse, pensarse o ser vista como una creatura excluida de la masculinidad, a una mujer que no se siente como si le faltara un órgano, o cómo si ser mujer fuera una situación paralela a ser una persona ciega, coja, manca o sorda. Me encanta leer a esa mujer, pero cada vez que la leo, que me miro al espejo de su femineidad, me siento huérfano, perdido, íngrimo en el mundo como un pez al que sacan del agua a la fuerza, cómo un hombre que no se reconoce en el espejo, como una sombra sin cuerpo, solo…